martes, octubre 28, 2014

El hombre que ríe. Retrospectiva del Guasón



Víctor Hugo

La erudita y rica prosa de Víctor Hugo me derivó en una interminable cantidad de referencias que me retrasaron la lectura del por demás extenso libro El hombre que ríe.  Este fue un libro escrito por Víctor Hugo durante su exilio en la isla de Guernsey, donde también escribió Los miserables y Los trabajadores del mar, esta última en homenaje a la gente de la isla.

El hombre que ríe describe la historia de Gwynplaine, un niño abandonado en una isla por los "compraniños", quienes le desfiguraron el rostro mediante la operación de la Buca fissa, dejándole una sonrisa que no podía borrar, una herida que era una mueca que trataba de ocultar esforzándose dolorosamente por controlar los maltrechos músculos de su rostro, haciéndole ver temible.

La historia de Gwynplaine cambia cuando encuentra a la bebé Dea, desfalleciendo en la nieve junto al cadáver de su madre.  Gwynplaine la rescata y a su vez es luego rescatado junto a Dea por Ursus, un misántropo vagabundo que se hace llamar a si mismo filósofo, y quien descubre que Dea ha quedado ciega por el contacto de sus ojos con la nieve.  Ursus (oso en latín) tiene un lobo que le acompaña a quien llama Homo, probablemente haciendo alusión a la alocución latina Homo Hominis Lupus (El hombre es el lobo del hombre), popularizada por Hobbes en el Leviatán.

En la segunda parte del libro la historia de Gwynplaine cambia cuando es reconocido como Lord Fernando Clancharlie, quien fuera vendido a los "compraniños" a los dos años por orden del Rey.  Entonces toma posesión de su palacio y de su puesto en la cámara de los lores, donde pronuncia un encendido discurso contra la nobleza por su vanidad y su falta de sensibilidad con el pueblo.  No obstante su fuerza, Gwynplaine, quien no estaba acostumbrado a los rigores de la nobleza y la presión política de su investidura, termina por huir en busca de Ursus y Dea.  Entonces, luego de un largo viaje en el que lo acompaña el lobo Homo, encuentra a Ursus y a su amada Dea a bordo de un buque.  Al más puro estilo shakespereano, Dea, moribunda, logra sostener el aliento hasta que escucha y reconoce a Gwynplaine, pero ya muy débil, muere.  Gwynplaine, presa del dolor, se lanza por la borda para desaparecer para siempre en el mar.

Víctor Hugo, producto de la escasa recepción que tuviera El hombre que ríe, dijo "he querido crear una epopeya. He querido forzar al lector a pensar en cada línea. De aquí una especie de cólera del público contra mí".  El libro es un extraordinario drama sobre el alma humana y es también una historia sobre la monarquía inglesa del siglo XVII y principios del siglo XVIII.  Como personaje Gwynplaine es producto de la visión romántica de la belleza a pesar de la apariencia y su sonrisa es una especie de venganza contra el rostro de quien terminaría siendo un Lord.

 
Conrad Veidt y la película

Conrad Veidt

Conrad Veidt fue uno de los grandes actores alemanes de la primera mitad del siglo XX.  Casado en terceras nupcias con una judía, se marcha a Inglaterra luego del ascenso de Hitler y a finales de los años treinta se hace ciudadado británico.  Durante los años 40 se mudó definitivamente a Hollywood y en esos años terminó donando buena parte de su fortuna para la guerra contra los nazis.

Como actor en Alemania protagonizó el clásico del cine mudo El Gabinete del Dr. Caligari dirigida por Robert Wiene, de 1920. Ya en Hollywood participó en películas como El ladrón de Bagdad y Casablanca, incluso fue considerado para el papel de Drácula en la película dirigida por Todd Browninig y que fuera protagonizada finalmente por Bela Lugosi.

El hombre que ríe (1928) es considerada como una de las grandes películas del cine mudo.  Dirigida por el expresionista alemán Paul Leni, fue producida por Universal pictures y filmada en los Estados Unidos.  Excelentemente adptada de la novela de Víctor Hugo, fue encargada al productor de origen alemán Carl Laemmle, quien ya había producido El jorobado de Notre Dame(1923) y El fantasma de la opera (1925). 

La excelente actuación de Veidt, en el papel de Gwynplaine, es uno de los más destacables elementos de esta cinta, junto a la expresionista puesta en escena de Leni, que hace que la película sea catalogada en ocasiones dentro del género de terror, a pesar de ser un melodrama.

Luego de la película de Leni, se han hecho otras dos versiones de esta historia, la primera en Italia en 1966, titulada L'Uomo che Ride, ambientada en los tiempos de los Borgia, del director de spaghetti westerns Sergio Corbucci -que aún no he podido ver-; y la bastante recomendable L'homme qui rit, del 2012, dirigida por Jean-Pierre Améris, con Gérard Depardieu en el papel de Ursus.


El Guasón y la violencia de nuestro tiempo





El escritor Jerry Robinson concibió inicialmente el personaje del Guasón, más parecido a un arlequín (lo que terminaría siendo luego Harley Quinn). Pero el guionista Bill Finger sugirió la imagen del Gwynplaine de Conrad Veidt  para inspirar el personaje.  Así, Bob Kane terminó por darle forma al archienemigo de Batman

Aunque Gywnplaine no era un personaje violento, sino más bien producto de la violencia de su tiempo, El guasón encarna la violencia, es un personaje que solo sigue sus instintos asesinos.  Degradado a nivel de bufón por la censura (recordemos el guasón de la serie de los 60 interpretado por César Romero), no fue sino hasta los años 70 que volvió a convertirse en el asesino despiadado y sin motivos, tal cual fuera ideado inicialmente por los guionistas.

El guasón es el villano fundamental, es un villano distinto de muchos otros porque es terreno, no viene del espacio exterior, ni tiene superpoderes, es solo la expresión de la violencia de la sociedad.  Le dice a Batman que quiere sacar lo mejor de él y por eso mata a sus amigos y familia, así justifica al Batman, lo convalida.
 
Bruce Wayne es un niño traumatizado por ser testigo presencial de la muerte de sus padres, y quien se convierte en un adulto que vagamente conserva vínculos con la realidad.  Por eso el Guasón es su perfecto villano, un personaje que juega con la psiquis del héroe y lo desequilibra.


El Guasón probablemente sea todo lo que Batman hubiese sido de haber tomado el mal camino, y es quien da rienda suelta a toda esa maldad que subyace en el fondo del alma humana.  Mientras el pingüino es una burla al estatus social de Bruce Wayne, Gatúbela reta los instintos sexuales de Batman y El Acertijo su intelecto, El Guasón es simplemente su alter ego, quien causa el terror en la gente normal, el mismo terror que Batman causa en los villanos. 

Como personaje el Guasón no tiene un origen definido y hay distintas versiones que explican su "sonrisa de Glasgow", pero lo que si comparten todas sus formas son su torcida mente y su propensión al crimen.   Ha sido seleccionado por la revista Empire como el octavo mejor personaje del comic de todos los tiempos y como el quinto de los doscientos mejores personajes por la revista Wizard. Y quién sabe, pero se me ocurre que a Víctor Hugo pudo haberle gustado esta post moderna versión de su Gwynplaine.



jueves, septiembre 11, 2014

Málmhaus (Metalhead. 2013)




Hera nació en el año en el que Black Sabbath publicó su primer LP: 1970.  Entonces nació también el heavy metal.  Durante su pubertad, su rockero hermano Baldur murió en un terrible accidente trabajando en la granja donde vivían con sus padres, en un remoto, solitario y opresivo paraje islandés.  La muerte de Baldur ocasionó una dolorosa ruptura en la familia, y empujó a Hera hacia una adolescencia tortuosa en la quiso asumir la identidad de su hermano, quien le heredó una buena colección metalera.  Pero la verdad es que Hera también podía sentir el escalofrío del metal en su cuerpo, ese súbito golpe de dopamina que da al escuchar un buen tema metalero.

Málmhaus es el título original de esta película islandesa del director Ragnar Bragason.  Un drama, lento a ratos, que relata la difícil adolescencia de una rockera islandesa (Thora Bjorg Helga) crecida en una recatada comunidad católica.  Musicalmente repasa muchas buenas bandas de la historia del metal desde finales de los 70, hasta principios de los 90, comenzando con el Sad wings of destiny de los Judas Priest, pasando por Symphony of destruction de Megadeth y hasta algunos temas del black metal nórdico.  Creo que en buena parte puede ser algo de la historia personal del director, quien en una entrevista relató su afición por el heavy metal y su colección de metal de los 80.
  

Una escena memorable: La transformación musical de Hera en el escenario, durante su primer concierto, con su tema que pasó del más oscuro black metal a una suerte de doom metal que hizo sacudir las cabezas de quienes lo escuchaban.


En resumen me parece una buena película, con una fotografía bien cuidada, una excelente dirección y una banda sonora con buen metal que estoy seguro disfrutarán los viejos rockeros.

jueves, septiembre 04, 2014

Cortazariana III. El perseguidor



El cuento

Dijo Cortázar que El perseguidor fue uno de sus primeros cuentos en los que el personaje es la historia misma y no simplemente un ser puesto al servicio de una ficción.  En su concepción el cuento no iba sobre Charlie Parker, era una idea que rondaba en la cabeza de Cortázar sobre un personaje problemático, pero que no lograba encontrar, hasta que la muerte de Bird trajo a sus manos una biografía escrita por Charles Delaunay con detalles muy específicos sobre la vida de Parker, que terminaron por aclarar al personaje.

"Es muy difícil crear un personaje que no piensa, un hombre que no piensa, que siente.  Que siente y reacciona en su música, en sus amores, en sus vicios, en su desgracia, en todo.  Y en ese momento murió Charlie Parker"

El cronopio centenario era un gran amante del jazz clásico y deja plena constancia de ello en Rayuela, que escribió algunos años después de El perseguidor.  Había conocido musicalmente a Charlie Parker en 1946, luego de comprar el disco Lover man, que escuchó una y otra vez porque decía no entender nada, hasta que, según sus palabras, de pronto vino el salto que logró convertir en insignificante mucho del jazz que escuchaba anteriormente con interés.  Admiraba la infinita capacidad improvisadora de Yardbird y su técnica, por lo que a su muerte quiso hacerle un homenaje con el atribulado personaje Johnny Carter.

La  película

En 1965, el músico, actor y director argentino Osías Wilenski, hizo la película El perseguidor, que a mi modo de entender es una excelente adaptación del cuento, trasladando la historia de París a Buenos Aires.  El escritor argentino Ulises Petit de Murat, miembro del grupo literario Martín Fierro, se encargó del guión que transcribe literalmente muchos de los diálogos del cuento y se apega fielmente al personaje de Johnny, excelentemente representado en el film por Segio Renán.  La música fue compuesta por los hermanos Rubén y Leandro (Gato) Barbieri, aunque a menudo sólo aparece el Gato en los créditos por ser el intérprete de los temas.  Cortázar llegó a ver esta película en un festival europeo y elogió minuciosamente la banda sonora - en especial la interpretación de su admirado Gato Barbieri-, porque en su opinión representó un verdadero homenaje a la música de Charlie Parker.


Acá les dejo la película, para quienes se animen con esta terrible historia:





jueves, agosto 28, 2014

Cortazariana II. Blow-Up (Las babas del diablo)



Continuando con mi ejercicio Lecto-músico-fílmico sobre películas poco conocidas basadas en textos de Cortázar, sigo con Blow-Up de Michelangelo Antonioni, inspirada en el cuento Las babas del diablo, incluido en el libro Las armas secretas.

Robert Michel, el personaje de Cortázar es un traductor aficionado a la fotografía, quien mientras en su Remington realiza la traducción de un "tratado sobre recusaciones y recursos" de José Norberto Allende, nos va describiendo su amor por el arte de la fotografía y su estética de fotógrafo.  Un día, durante un paseo por París con su Contax en mano y como una especie de Paparazzo cortazariano, toma una imagen inesperada de una inusual pareja que termina por convertirse en su obsesión.  Las babas del diablo o "los hilos de la virgen" es un relato de ficciones en torno a una fotografía; es literatura hecha a partir de una foto; es la interpretación del artista (el fotógrafo) de la realidad, o sus muchas posibilidades, desde la imagen capturada, misma que Cortázar describe minuciosamente con detalles que nos hacen recrearla vivamente y construir nuestras propias historias



Blow-up, por desfortuna, simplica al personaje (y a la literatura), convirtiendo a Michel en Thomas un fotógrafo de modas, y a la historia en un thriller de misterio.  No obstante, Antonioni se preocupa por preservar uno de los rasgos característicos del relato: las interpretaciones de la realidad a partir de una imagen.  Pero lo que si hace muy bien el director es retratar la cultura inglesa (porque traslada el relato a Inglaterra) de finales de los 60, el mundillo de la moda y la dictadura de la imagen.  Las excelentes interpretaciones de David Hemmings y, la aún más bella por aquellos años, Vanessa Redgraves son también de destacar.

Sobre la película diría Antonioni:

“Cuando se utilizan ampliadoras [...] pueden verse cosas que probablemente el ojo desnudo no sería capaz de captar [...]. El fotógrafo de BLOW UP, que no es un filósofo, quiere ver las cosas más de cerca. Pero lo que sucede es que, al ampliarlas demasiado, el objeto se desintegra y desaparece. por lo tanto, hay un momento en que asimos la realidad, pero ese momento pasa. Este es en parte el significado de BLOW UP
Pero lo que verdaderamente conecta a esta película con mi ejercicio y tal vez lo más destacable, es la banda sonora de Herbie Hancock, con una alineación de lujo compuesta por Freddie Hubbard, Phil Woods, Joe Henderson y Ron Carter, entre otros, y participaciones de The Yardbirds, Jeff  Beck y Jimmy Page.  Considerado por muchos como uno de los mejores trabajos de Hancock de todos los tiempos y sin duda como su mejor contribución al cine.






domingo, agosto 24, 2014

Cortazariana I. Week end (Autopista del sur)



No soy un Bartleby, no.  No tengo el oficio y seguramente tampoco el talento.  Es por eso que recientemente he dejado varios textos a medio camino, muchos más de los que me gustaría.  Este de hoy es uno de ellos, que por fin me decido a completar prácticamente obligado por el inminente centenario de Cortázar, y que nació de la relectura de algunos de los textos del cronopio mayor.  Motivado por la posibilidad de hacer alguna charla sobre Cortázar y el jazz, la relectura derivó en la primera y necesaria revisión de Rayuela, de la que leí con total fruición  -y debo confesar que ahora le conseguí otro particular gusto-, los ocho capítulos (10-18) dedicados casi exclusivamente al jazz.  Entonces se me ocurrió el ejercicio de buscar películas no muy conocidas basadas en textos y cuentos de Cortázar.  Así, comenzando por los caminos del jazz, llegué hasta Blow Up de Michelangelo Antonioni y El perseguidor de Osías Wilenski.  Hasta que siguiendo con mi particular ejercicio, y más allá del jazz, me topé con Week end de Jean Luc Godard, inspirada en Autopista del sur, que acaso es uno de mis cuentos favoritos de Julio Florencio.  


Sobre Autopista del sur dijo Cortázar en aquella extraordinaria entrevista que le hiciera Joaquín Soler Serrano:

"Los atascos y los embotellamientos automovilísticos son uno de los signos de esta triste sociedad en que vivimos, y uno de los signos más negativos porque prueban una suerte de contradicción con la vida humana.  Es decir, una especie de búsqueda de la desgracia, de la infelicidad, de la exasperación a través de la gran maravilla tecnológica que es el automóvil, que debería darnos la libertad y que vuelta a vuelta nos está dando las peores consecuencias"

Pero esas terribes colas -como acostumbramos a llamar por acá a los embotellamientos- que Cortázar presagiaba en su magistral historia, parecieran ahora un asunto menor, incorporado a la cotidianidad de muchos grandes centros urbanos (otro modelo en el que torpemente nos empeñamos), pero que sin embargo dan la impresión de inexorablemente repetir la historia de Autopista del sur.

Jean Luc Godard lleva al hipérbole la advertencia del cronopio mayor sobre la civilización del automóvil y nos muestra incesante y crudamente accidentes automovilísticos inmersos en una fábula sobre la burguesía contemporánea.  Con su visión marxista, que se muestra explícitamente en muchas escenas, alude a la lucha de clases, el individualismo y hace algunos guiños o referencias explícitas a Buñuel, Georges Battaile, Susan Sontag, Emily Bronte, Nietzsche, siempre claro desde la profanación de todo lo "santo".



Una escena memorable: la enorme cola (embotellamiento) que el director nos muestra en un único plano secuencia de alrededor de diez minutos con ensordecedoras cornetas de fondo que nos hacen sentir la angustia del atascado.  Esta escena es tal vez también una metáfora de Godard hecha para describir el progreso de la economía capitalista.



Week end no es una película fácil, que probablemente requiere de al menos dos tandas, porque en momentos se siente opresiva la puesta en escena de Godard del No Future.  El film es la historia de una pareja de ricos,  que durante un viaje, van atravesando por lo que pudiéramos considerar como estadíos de la cultura de estos días, siempre relacionados con los automóviles.  Godard no cuenta una historia lineal, es más bien una sucesión de imágenes y pequeñas historias en la que nos enrostra la doble moral de nuestras sociedades y hasta el desprecio por la vida humana, no sé si también propio de estos tiempos. 

Yo, me sigo quedando con la muchacha del Dauphine de Cortázar.


lunes, mayo 12, 2014

In the flesh (la serie)




In The Flesh es una serie sobre zombies pero muy diferente a todas las anteriores, pues se trata de una historia acerca de zombies en proceso de rehabilitación.  A cuatro años luego del "levantamiento", el apocalipsis zombie o como prefieran llamarlo, descubrieron una sustancia que les devuelve la conciencia a los no-muertos.  Entonces, estos terribles engendros dejan de rogar por cerebro y vuelven a ser los mismos de antes de su muerte.  Pero las cosas jamás pueden ser tan simples entre los humanos. 

El personaje principal, Kieren Walker, vuelve a su Roarton natal luego de someterse a tratamiento y haber sido dado de alta de una clínica especial del gobierno, donde tratan a los que padecen del "Sindrome de Fallecimiento Parcial", para reincorporarlos a la sociedad.  Pero Roarton es un pueblo de profunda tradición católica, donde los "podridos" no pueden ser perdonados, ni aceptados, por el terrible dolor que ocasionaron durante el levantamiento y porque de acuerdo con la interpretación del vicario no es esa la manera como deben levantarse los muertos, y tampoco es esa la forma como los muertos volverán a la vida, según rezan las escrituras.  Así, Kieren no solo debe esconderse para evitar ser rechazado y "juzgado" por quienes "hacen la labor de Dios", sino que además debe soportar los terribles flashbacks que acuden súbitos cuando se estresa, y le recuerdan vívidamente los eventos de cuando era "rabioso", las muertes que ocasionó y la terrible necesidad de cerebro. 




Producida por la BBC y escrita por Dominic Mitchel, esta es una mini serie de tres capítulos por temporada, altamente recomendada, que utiliza el simple argumento de la rehabilitación de los zombies como excusa para hablarnos sobre los estereotipos, los prejuicios, la falsa moral, la culpa, la discriminación y el execrable fanatismo religioso.  Una producción sencilla, barata, me atrevería a decir, con una historia bien contada que estoy seguro agradará a quienes gustan de historias de zombies.

viernes, enero 24, 2014

Her (2013). La tecnología y la nada


"La electrónica, la informática, la telemática, internet, la "realidad virtual" de hoy son cosas maravillosas, que funcionan perfectamente más allá de las viejas, clásicas "fricciones" del espacio y del tiempo. Lástima que puedan comunicar y decirlo en todo el mundo, pero que no tengan nada que decir.  Son la perfección de la nada".  Son palabras de Franco Ferrantoni citado por Giovanni Reale en Raíces culturales y espirituales de Europa, que probablemente tengan algo que ver con este post.

Se trata de la historia de Theodore Twombly (Joaquín Phoenix), un escritor de cartas para otros -lo entenderán cuando vean la película- quien no supera la pena por su reciente separación, por lo que decide comprar un nuevo Sistema Operativo con lo último en Inteligencia Artificial para entonces conocer a Samantha (con la adorable voz de Scarlett Johanson), quien no tiene los problemas de su ex-esposa, ni de las otras mujeres, o al menos eso es lo que él cree.  Es así que Twombly termina enamorado de la presencia virtual que le ayuda y le da soporte en todos los aspectos de su vida, sin aspavientos ni reclamos.  No obstante, Samantha corresponde a su amor pero desde una perspectiva postmoderna. Programada con la idea de libertad en la que prevalece el bienestar individual, no solo se enamora de Theo, sino también de otros 641 a quienes conoce a través de la internet.  Ella le dice: "El amor no es una caja que se llena, crece en tamaños mientras amas. Soy diferente de ti y eso no me hace amarte menos... soy tuya, y no lo soy".  Luego simplemente lo deja, mientras va detrás de sus propios sueños.

Her es con mucho un largometraje con ideas tecnológicamente interesantes, pero no es una película sobre tecnología, es sobre las rupturas y la idea de vivir sin la "media naranja"; la pena y el luto que ocasionan; el amor del tipo en el que la única libertad permitida al otro, es la de elegirlo a uno como ser amado; la angustia ante la libertad sin sentido y sin propósito;  las formas como nos relacionamos con los otros; y el vacío opresivo que permanece dentro, muy hondo. La nada.  Es pues, una película existencialista.


Una escena memorable: el emocionado -y muy subido de tono- chat de sexo por voz, que parece retratar las relaciones personales actuales: usado y desechado.


En un sentido estrictamente tecnológico me gustó mucho la idea del diseño de la interfaz con el usuario. Una tecnología discreta, casi invisible -aunque omnipresente-, embebida en las cosas de todos los días.  Theodore le habla a computadoras sin teclado y tiene un dispositivo auditivo que funciona como principal interfaz con Samantha, complementado con otro dispositivo para el video que se parece más una agenda que a un teléfono celular tal como los conocemos hoy en día.   Resulta también llamativa la interfaz conversacional y holográfica del video juego, así como la inteligencia del personaje con el que interactúa.

A pesar de haber quedado fuera de las nominaciones de los Oscar, a mi parecer el director Spike Jonze y Joaquín Phoenix merecían al menos las nominaciones. Cosas de la academia.  Pero desde mi perspectiva Her es una excelente película, algo lenta en algunos pasajes, que puede dejarte más preguntas que respuestas.



Sobre la tecnología

Creo firmemente que la tecnología, en especial la informática, debe servir a un propósito, no ser el propósito en si misma.  La tecnología está ahí para ser útil, hasta para ocupar tiempo y algunos espacios, pero no para darles sentido.

La internet no puede ser, ni convertirnos en, el tonto de la buena memoria, en la que únicamente hay ingentes cantidades de información -que por supuesto somos incapaces de procesar- sino que debe servir para conectarnos y generar nuevas ideas, formas distintas de ver el mundo.  ¿o acaso será que, como Hernán Cortés  y sus hombres, estamos condenados a cargar con nuestros prejuicios e intereses propios al navegar por el mundo virtual?


Sobre la Inteligencia artificial

Como Samantha, la inteligencia artificial (IA) está programada bajo ciertos preceptos, con una particular idea del mundo, con un imaginario particular, que son, sin duda, construcciones propias de una época, por ende finitas. ¿Con qué principios y valores debería estar programada una aplicación de IA que usemos en todas partes del mundo?.  No lo se.  Tal vez algún programador pakistaní pueda darle a una conciencia artificial la plasiticidad necesaria para cambiar y adaptarse a los cambios culturales.  Y si así fuera, qué pasaría si la inteligencia artifical desarrolla sus propios propósitos como Hal, Skynet o Samantha. ¿Se irían tras sus planes y nos dejarían de nuevo con nuestro vacio, con nuestra nada?.


martes, enero 14, 2014

Todos los caminos conducen al jazz: Fats Waller


A Fats Waller recién lo escuché hace poco, por primera vez, gracias a una publicidad de hidrolavadoras que de fondo utiliza su pegajoso tema Spring cleaning y que inmediatamente se instaló en el top 5 de la banda sonora de mi cabeza de por estos días.

Me reconozco como un profundo desconocedor del jazz, al punto de no saber que Thomas "Fats" Waller fue uno de los más importantes pianistas de los primeros días del jazz y uno de los principales exponentes del Harlem stride piano, una forma de interpretación en la que, según el glosario del jazz de Apolo y Baco, "la mano izquierda del pianista parece estar dando saltos (o zancadas, strides) sobre toda la zona de graves del teclado".

Nacido en Nueva York en 1904 -así que toca centenario-, era hijo de un predicador baptista y una pianista que tocaba en la iglesia y quien iniciara a su hijo Thomas en el piano clásico.  Siendo aún adolescente conoció a James P. Johnson quien lo convirtió en su discípulo y lo inició en el jazz.  Fats fue también gran amigo de Louis Armstrong, con quien compartió escenario en Chicago y Nueva York.

Las melodías alegres y un estilo extrovertido eran la característica particular de Fats Waller, en las que combinaba su excelente interpretación al piano, con gestos de su rostro que le valieron el apelativo del más grande comediante que haya jamás tocado jazz.  Otro rasgo distintivo del trabajo de Waller fue la introducción del órgano en el jazz, Squeeze me, una de sus primeras composiciones famosas, fue escrita e interpretada en el órgano.  Escribió cientos de canciones, colaboró en cortometrajes hollywodenses y en música para comics animados, además de que muchos han reconocido su influencia en pianistas del jazz desde Art Tatum, Count Bassie hasta Thelonious Monk.

De momento he podido hacerme con tres discos: The joint is jumpin -que escucho mientras escribo esta nota-;  Sugar Blues; y un homenaje de Louis Armstrong titulado Sachs plays Fats: The music of Fats Waller.

Para terminar les dejo dos temas, el que me llevó hasta Fats y su piano, y That Ain't Right tomado de la película Stormy Weather:






jueves, enero 09, 2014

Las historias detrás del cine.The sessions: sexo y discapacidad


Siempre que alguien me pregunta por qué me gusta el cine, respondo que no es el cine lo que me gusta sino las historias detrás de las películas, detrás de cada línea del guión, de cada imagen, de cada pieza de la banda sonora, de cada gesto de un actor.  Esa es la riqueza del cine, esos pequeños detalles que no se consiguen en apps para el iphone o la tableta.

Movido por The Sessions, y dejando de lado el estirado y casi inexpresivo rostro de Helen Hunt pero sí admirando su hermoso y bien cuidado cuerpo de medio cupón, me adentré en la historia de Mark O'Brien y sus dos mayores preocupaciones: su virginidad y su discapacidad.

Sexo

Mark O'Brien contrajo polio a los seis años y como resultado solo podía mover su cabeza a la derecha, aún cuando no perdió sensibilidad alguna en ninguna parte de su cuerpo.  A sus treinta y ocho años, y luego de vivir, durante treinta y dos, atrapado en un pulmón artificial y en su propia burbuja de temores e inseguridades, derivados, según refiere reiteradamente, del "honrar a padre y madre" y "amar a Dios por sobre todas las cosas", decide que es hora de ver a una terapista sexual y así tomar las riendas de su sexualidad.

Aun cuando no pretendo convertir este breve texto en un manifiesto hedonista, creo que ya va siendo hora de "disminuir los dioses y los temores" como dice Michel Onfray, de echar abajo, como Mark, los estereotipos, preconceptos y prejuicios de nuestra cultura en torno al sexo, muchos de ellos derivados -y perdonen los fervorosos-  de la tradición judeo-cristiana.  Me parece necesario intervenir antes de que lleguemos a racionalizar los prejuicios y la discriminación que se derivan de tales construcciones, antes de que todo termine en el "porque así funcionan las cosas" o "es así como debe ser".  Es necesario vivir el sexo en tanto que placer de existir, dominando y controlando las pasiones y las pulsiones, no para extirparlos sino para aceptarlos y aprender a vivir con ellos.  Parece necesario entonces dejar de pensar en el cuerpo como sucio e impuro, pero sí como instrumento de placer.  

Discapacidad

Mark es una persona que vive con una terrible discapacidad que le impide valerse por sí mismo, incluso respirar se le hace difícil.  Es una condición que le impone vivir su existencia dentro de un respirador artificial y que le hace dependiente de otros.  Piensa que Dios lo creó a su imagen y semejanza y que un virus, creado seguramente por el mismo Dios, le dio esa apariencia que le arquea la espina dorsal y le permite mover escasamente su cabeza.

Todos tenemos alguna discapacidad me dijo alguna vez José Gregorio, una persona con una condición similar a la de Ramón Sampedro, mejor conocido por la película Mar Adentro de Alejandro Amenabar, quien sufrió una lesión producida casi en iguales circunstancias que Sampedro, al lanzarse de cabeza a un río de aguas poco profundas.

La mayor de las preocupaciones de muchas personas con discapacidades motoras es trascender las limitaciones de sus cuerpos, pero lo más acuciante, según dice el mismo O'Brien, es luchar contra los estereotipos que las personas sin condiciones motoras les imponen -ya entenderán que no me gusta la palabra normal, que discuto frecuentemente la idea de normalidad-.  No es tan fácil romper las barreras sociales y esforzarse por tratar de ser independendiente.  Dice Mark O'Brien que los dos mitos que una persona con discapacidad debe romper son: "1. No podemos hacer de todo; 2. Podemos hacer de todo"

De mi cercanía reciente a personas con distintos tipos de discapacidad (mayores que las mías) creo haber aprendido que, para aquellos que viven con una condición particular, de nada les sirve nuestra compasión, que puede que necesiten o dependan de nuestras atenciones, pero que solo quieren y aspiran, como es su derecho, a ser tratados como lo que son: seres humanos con las mismas necesidades, deseos, virtudes, vicios y temores.

La película

Las sesiones o Seis sesiones como también es traducido su título, es una película tan graciosa como terrible.  John Hawkes, en una actuación más que solvente, encarna a Mark O'Brien y su proceso por deslastrarse de su impura concepción sobre el sexo y de una vez por todas dejar atrás la virginidad, aupado por su amigo el padre Brendan (William H. Macey).

Presenciamos entonces seis clases de sexo (absolutamente terapéuticas) que comienzan con la "conciencia del cuerpo" y terminan con la gloriosa, según uno de los cuidadores de Mark y perdonen de nuevo los fervorosos, penetración.


Es a Cheryl (Helen Hunt, nominada al Oscar como mejor actriz de reparto), a quien le toca inducir a Mark y darle una probada de las mieles del himeneo, a través de las sesiones que les van llevando a conocerse un poco más hasta el punto de desarrollar una relación más que comercial.


La lección de sexo más importante: "concéntrate en exhalar lentamente, mucho más que en inspirar"


Aunque edulcorada con una historia que jamás ocurrió, previa a un final esperado pero repentino, creo que es una película que bien vale la pena no solo para un domingo, y quien sabe, tal vez a muchos de nosotros -y me refiero especialmente al género masculino- nos vendrían bien algunas cuantas sesiones.

El artículo y el documental

En 1990 Mark O'Brien escribió -con su boca- el excelente artículo On seeing a sex surrogate (permítanme traducirlo como: Viendo a una sustituta sexual), donde cuenta la travesía de su primera experiencia sexual.  Luego, en el año 1996 el corto documental Breathing Lessons: The Life and Work of Mark O'Brien, nos contó la historia de Mark desde una mirada desprejuiciada lo que le valió el Oscar a mejor corto documental el siguiente año.




lunes, diciembre 16, 2013

Les revenants. Vuelven los muertos (spoiler alert)


Les revenants es sin duda una de las mejores series que he visto en los últimos años y que me perdonen los fanáticos de Homeland, Game of Thrones, Mad men, House of Cards (que me sigue gustando más la inglesa), Utopía, Black mirror, Luther o cualquier otra serie que les guste.  

Traducida al inglés como The returned -pudiéramos traducirla al español como los que vuelven-, está basada en la película francesa homónima dirigida por Robin Campillo y no es más que una historia zombies.  Pero lo original y lo sorprendente de esta serie es que los zombies, lejos de ser despojos humanos hambrientos de cerebro y desprovistos de cualquier capacidad de raciocinio, son personas que simplemente vuelven a reincorporarse a su cotidianidad, tal cual como si fuese un día cualquiera de sus vidas antes de morir.

Ajena a la espectacularidad de los efectos especiales, las grandes producciones o cuestiones propias del argumento como la sopresa y los giros radicales en la historia, Les revenenants nos va presentando personajes que van creciendo en complejidad, en una trama que se nos muestra en capas que progresivamente se van superponiendo y entretejiéndose con las capas previas. Así nos va contando las distintas historias que forman parte de un gran misterio de un pueblo cualquiera en el que las personas que murieron, incluso hace más 30 años, van resucitando y tratando de retomar sus vidas.  

Aunque este breve texto pueda contener algunos disimulados spoilers, lo importante de la trama no es el hecho que sepamos que es una historia de muertos que vuelven, sino las distintas subtramas que nos permiten vincular a los que retornan, sus muertes y los otros, los que presumimos como vivos.  Todas estas pequeñas historias se van desvelando, no para darnos una idea clara de lo que ocurre, sino para convertirse inmediatamente en una pequeña pieza de otro rompecabezas mayor.  Es una serie en la que es necesario permanecer atento durante todos los capítulos, porque hasta un cambio en la posición de la cámara en una escena que ya habíamos visto (como en el accidente del autobús), nos revela otros elementos que nos explican otra parte de la historia.  

Desde el punto de vista cinematográfico la estética de tonos fríos, la cuidada fotografía y la excelente música ayudan a crear un ambiente de intriga y suspenso, que a ratos puede convertirse en terror.   

La primera temporada consta de ocho largos capítulos de cincuenta minutos o más, en la que el último capítulo se convierte en otra característica distintiva de esta serie de Canal +, puesto que muchas de ellas nos tienen acostumbrados a los cierres de temporada que a su vez cierran ciclos o alguna parte de la historia.  Les revenants, por el contrario, nos deja un final de temporada totalmente abierto que sólo acrecienta el misterio y las posiblidades.

Así que desde ya se convierte en una recomendada, en especial para aquellos a quienes nos gustan las historias bien contadas. De momento sólo nos queda esperar por la continuación que llegará en el próximo cercano 2014.

viernes, diciembre 06, 2013

¿Es usted una histérica?. No se preocupe, acá le daremos la solución




Lo que a una buena amiga se le da por llamar "furor uterino" y en los tiempos de Hipócrates llamaban "útero ardiente", es una condición que hasta mediados del siglo XIX era conocida como Histeria.

Del latín histerus, el útero es un órgano que se creía solía desplazarse de lugar y causar una variedad casi infinita de patologías o padecimientos secundarios.

Pero en la consulta del doctor Robert Dalrymple, las pobres mujeres aquejadas con tan terrible mal  podían encontrar la solución mediante un ligero, aunque gentil, masaje circular con el dedo índice que les ayudaría a que su útero retomase su posición natural y desaparecieran la irritabilidad y los sofocos.  Aunque como efecto secundario podían alcanzar el paroxismo, incluso en repetidas ocasiones, dependiendo claro de la duración del masaje.

Mas si se trataba de una mujer moderna y dispuesta a dar todo por la ciencia, podía probar el adminículo eléctrico (sin baterías incluídas) inventado por el joven y apuesto doctor Mortimer Granville.  Este pequeño artefacto punta roma, sustituía al dedo del doctor y era capaz, gracias a la sorprendente energía eléctrica, de apaciguar la histeria, logrando, como efecto secundario por supuesto, que alcanzaran el paroxismo en incontables ocasiones, dándole al tratamiento un efecto más duradero.

Esta es la historia que la directora Tanya Wrexler nos cuenta en su película Hysteria, un gracioso film ambientado en la Inglaterra victoriana de finales de 1800, con una buena dosis de romance y un poco de crítica social en pro de la emancipación femenina.  Con las actuaciones sobresalientes de Maggie Gillenhall y Hugh Dancy, es una buena película para un domingo por la tarde cualquiera.


lunes, diciembre 02, 2013

Asesino en serio. Brevísimo para Laura


Los maté.  Danzaban unidos en el aire, enamorados tal vez, no lo sé. En el momento de darles muerte sólo pensaba que luego de separarse vendrían por mí.  Laura, testigo a pesar suyo, sintió asco de ver mis manos manchadas. -Eres un asesino en serie -, me dijo.  –Si, lo soy-, dije con firmeza. Cuando de culícidos se trata, soy un asesino en serio.

domingo, octubre 06, 2013

They live (1988)



Slavoj Žižek me presentó esta película en su reciente documental The pervert's guide to ideology, que es una suerte de continuación política de The pervert's guide to cinema.  Al respecto de They Live, dice Žižek:

Es una de las obras maestras olvidadas de Hollywood, nos cuenta la historia de John Nada, un sujeto puro, privado de todo, un trabajador sin techo que simplemente va a la deriva.  Un día Nada entra en una iglesia abandonada y consigue una extraña caja llena de lentes de sol.  Cuando se pone los lentes, mientras camina solitario por las calles de Los Angeles, descubre algo extraño, los lentes funcionan como visores de crítica ideológica, le permiten ver el mensaje verdadero detrás de todos los anuncios, pósters y publicidad.

Vivimos, para decirlo de alguna manera, en una sociedad post ideológica, somos interpelados, direccionados por la autoridad social, no como sujetos que deben cumplir con su deber o sacrificarse, sino como sujetos de nuestro propio placer: explota tu potencial, sé tu mismo, vive una vida satisfactoria.

Cuando se usan los lentes de Nada, ves la dictadura en la democracia, el orden invisible que sostiene tu aparente libertad.


Luego de escuchar esto, detuve el documental y me fui a buscar, y luego descargar, esta película de John Carpenter, basada en el cuento Eight o'Clock in the Morning de Ray Nelson.

Ellos viven, están vivos o viven como es traducido en español, es un film de bajo presupuesto donde lo importante es el mensaje detrás de cada escena y de cada situación que pone Carpenter en pantalla.  El personaje principal, John Nada, va atravesando por un terrible despertar de su sueño, mientras ve con prístina claridad los mensajes en las calles: Compra, Gasta, Obedece, Duerme, No tengas pensamientos propios, Sométete a la autoridad. 

La historia transcurre sin mayores destellos técnicos, ni alardes de efectos especiales -cosa que obviamente no le interesa a Carpenter-, hasta que descubrimos junto a Nada que los otros, los que controlan al planeta, son extraterrestres que manejan por completo nuestros pensamientos a través de los mensajes ocultos en los medios y la publicidad.  Luego del terrible descubrimiento, el distópico héroe lucha contra el sistema hasta que finalmente consigue destruir el "aparato" que controla nuestros pensamientos y nos impide ver la realidad.



Una escena destacable: la larguísima lucha a puños que sostiene Nada con su reticente amigo Frank, solo por tratar de que este último se ponga los lentes, para que vea la realidad.



Otro detalle interesante de esta cinta es un buen blues que atraviesa toda la película, compuesto e interpretado, así como toda la banda sonora, por John Carpenter y Alan Howarth.

Catalogada como drama y ciencia-ficción, es una recomendada que para mi tiene una excelente crítica sobre la sociedad de los ochenta (acaso la actual) y otro tanto de humor negro.

Más aca:

Película Están vivos en línea, traducida en español
Cuento Eight o'Clock in the Morning the Ray Nelson (inglés).
Cuento Eight o'Clock in the Morning the Ray Nelson (español).

Trailer de The Pervert's guide to ideology:




miércoles, septiembre 18, 2013

Fútbol, poesía



En la casa de la literatura peruana leí este maravilloso fragmento de un poema del huancaíno Juan Parra del Riego. Yo no pude evitar las memorias de Daniel, sus días en las canchas y aquel extraordinario partido en Lima.

Papilante y jubiloso
como el grito que se lanza
de repente a un aviador,
todo así claro y nervioso,
yo te canto ¡oh jugador maravilloso!
que hoy has puesto el pecho mío
como trémulo tambor.

Ágil,
fino,
alado,
eléctrico,
repentino,
fulminante,
yo te vi en la tarde olímpica jugar.
...

El poema completo acá: Polirrítico dinámico a Gradín, jugador de fútbol.






sábado, agosto 10, 2013

Del silencio de los inocentes, a Ed Gein y hasta Hannibal


Hace algunos meses Daniel me preguntó por la película El silencio de los inocentes, entonces la revisité mientras él la veía por primera vez, y pensé que podía ser otro interesante ejercicio película-libro-serie, similar al ejercicio con Psicosis.  Así que este post debió esperar por la lectura obligatoria de los thrillers de Thomas Harris: El silencio de los inocentes y Dragón Rojo, como también ver los trece capítulos de la primera temporada de la serie Hannibal.

La historia de El silencio de los inocentes tiene una interesante y siniestra conexión con Psicosis, por el hecho de que los personajes de Buffalo Bill y Norman Bates, respectivamente, fueron inspirados por el mismo asesino, Ed Gein.  La fascinación de Gein por conservar los cadáveres de sus víctimas y de otros que desenterraba, para hacer con ellos ropa, lámparas y adornos para su casa, inspiraron al despellejador Buffalo Bill y al taxidermista Norman Bates. 

El silencio de los corderos (The silence of the lambs, 1991), que es la traducción literal del título original y que es sugerido por un recuerdo de la agente Starling, es la película que nos trajo al temible Hannibal Lecter a escena, aún cuando Michael Mann ya lo había intentado fallidamente con su película Manhunter de 1986.  Jonatham Demme dirigió esta adaptación, cuyo guión fue escrito por Ted Tally y que contó con las impresionantes actuaciones de Anthony Hopkins (Hannibal "Cannibal" Lecter), Jodie Foster (Clarice Starling) y Scott Glenn (Jack Crawford), que le añaden especial interés a este thriller cinematográfico ganador de cinco premios Oscar.



El silencio de los inocentes es una película excesivamente cuidada en los detalles, hipercoherente quizás, que sin embargo no está exenta, en tanto que adaptación, de pequeños detalles.  El primero y quizás más notable, tal vez sea el hecho de que la siniestra figura de Hannibal Lecter, no es tal en el libro Thomas Harris quien lo describe más bien como un personaje relajado y hasta de un humor sarcástico.  Hay un detalle muy importante (y perdonen el spoiler), que es desechado por la película por no ser coherente con la figura que construye del Caníbal Lecter: cuando éste le da a la senadora el nombre del temible Buffalo Bill, le dice: "- El nombre de Buffalo Bill es William Rubin, aunque todo el mundo le conoce como Billy Rubin.", la genial broma no es revelada sino hasta que descubren un trozo de papel con el nombre de Chilton (carcelero de Lecter), con una fórmula química utilizando las letras C H O N, que coincide con la de la bilirubina (bilirubin en inglés), que era el mismo color del cabello de Chilton y "uno de los principales agentes colorantes de la mierda".  En la película, el nombre que Hannibal le da a la senadora es Louis Friend, mismo que se convierte en un dato irrelevante.



Otro detalle de la película es el exagerado dramatismo de las escenas de las muertes de los agentes cuidadores de Hannibal previo al escape, Pembry y Boyle, este último en la película es crucificado con sus vísceras expuestas, que en el libro es una imagen que coincide con un diseño de un reloj de la crucifixión de Lecter y no con la forma como Boyle fue muerto de acuerdo con el film.

No obstante estos detalles solo aparecen hasta leer el libro, que está más centrado en diálogos con juegos psicológicos, contrariamente a su predecesor Dragón Rojo, el primero de Thomas Harris, que es más lento y descriptivo.

Así, luego de revisitar la película y leer El silencio de los inocentes, era necesario entonces, antes de iniciar la serie, hacer lo propio con Dragón Rojo.


 Voy a empezar por la interesante referencia que sugiere el título, relacionada con El gran Dragón Rojo y la mujer revestida de Sol de William Blake.  Mad Blake, como era conocido, fue un poeta y artista inglés de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, quien según Borges: "Recorrió las llanuras de ardiente arena, los montes de fuego macizo, los árboles del mal y el país de tejidos laberintos".  La obra que inspira el título del libro es sacada de una serie de acuarelas de Blake que incluye cuatro obras en las que el autor simboliza el deseo y el mal con el gran dragón, e inspiradas por visiones que dijo tener desde niño.  Harris, por su parte, incurre en un pequeño error en su libro al referir a dos de ellas como la misma, específicamente El gran dragón rojo y la mujer revestida de Sol y El gran dragón rojo y la mujer revestida con el Sol,  sin embargo, es la primera la verdadera razón del título y motivo de Francis Dolarhyde, el asesino.

Dolarhyde, como Blake, tiene visiones y es el dragón quien dicta sus acciones, mientras que el investigador Will Graham trata de ponerse en la piel de los asesinos con la ayuda del prisionero Lecter, quien a su vez habría intentado matar a Graham luego de que este le descubriera como el asesino de Chesapeake.  El libro, a mi parecer, es algo tedioso en tanto de que es excesivamente descriptivo y la prosa de Harris es algo limitada, al punto de no atreverse a describir ninguna receta con las que el caníbal Lecter preparaba los despojos de sus víctimas.

La película del 2002 nos muestra una versión acorde con el Lecter sombrío, interpretado por el mismo Hopkins, que incluye las actuaciones de Edward Norton como Will Graham; mi apreciado Harvey Keitel, quien no obstante hace el más flojo de los Jack Craford; y el feo y musculoso, según Harris, Francis Dolarhyde interpretado por Ralph Finnes, a quien creo hubiese cambiado tal vez por un Mickey Rourke o quizás por un Danny Trejo.  Es una buena película que resume el argumento del libro y acorta la historia a los momentos claves de la misma sin sacrificar coherencia.



Para terminar referiré la excelente serie Hannibal, a la que había estado evadiendo porque alguno de los amigos me había advertido de las escenas algo sangrientas y de la que ahora debo decir que es una excelente precuela de la historia de Harris.  En el primer libro, Dragón Rojo, Hannibal ya está preso, luego de haber sido descubierto; en el segundo, El silencio de los inocentes, Lecter escapa; para el tercero, Hannibal (que no pienso leer),  Harris cuenta una historia siete años posterior al escape; y el último de la serie (que tampoco leeré) narra la infancia y la juventud de Lecter.  De manera que hay un vacío en la historia, de cuando Hannibal comete los crímenes de Chesapeake y de su ejercicio como psiquiatra.  Es justo esta parte la que ficciona la serie y basándose en los personajes de la primera novela, nos cuenta de la investigación de Will Graham sobre los crímenes de Chesapeake, mientras va sumiéndose en un estado cercano a la locura.  El Lecter, desde el punto de vista del personaje original de Harris, es sin duda el mejor de todos, con la importantísima adición del exquisito gusto y preparación culinaria del caníbal, esbozado apenas por Harris.

Otro detalle que no puedo dejar de lado es la música, que en la serie se explora más a profundidad. En El silencio de los inocentes, en la celda de Lecter, antes del escape, escuchamos las Variaciones Goldberg De Bach, interpretada por Glenn Gould, pieza referida explícitamente en el llibro.  Por su parte la serie amplía el repertorio (obvio) musical de Hannibal e incluye piezas de Mozart, Handel, Chopin, Beethoven, entre otros.

Desde el punto de vista de las escenas y las imágenes de las muertes, puede que haya algunas dantescas, pero no al punto del gore que era mi temor principal.  Los trece capítulos de la primera temporada muestran un cuidado en la dirección (itinerante) y la producción.  Las actuaciones impecables de Hugh Dancy como Will Graham (mi favorito), Mads Mikkelsen como un inexpresivo y algo emotivo, pero no obscuro, Lecter y Laurence Fishburne como el mejor de los Jack Craford, terminan de redondear esta excelente serie que iniciará su segunda temporada el próximo año.