lunes, mayo 12, 2014

In the flesh (la serie)




In The Flesh es una serie sobre zombies pero muy diferente a todas las anteriores, pues se trata de una historia acerca de zombies en proceso de rehabilitación.  A cuatro años luego del "levantamiento", el apocalipsis zombie o como prefieran llamarlo, descubrieron una sustancia que les devuelve la conciencia a los no-muertos.  Entonces, estos terribles engendros dejan de rogar por cerebro y vuelven a ser los mismos de antes de su muerte.  Pero las cosas jamás pueden ser tan simples entre los humanos. 

El personaje principal, Kieren Walker, vuelve a su Roarton natal luego de someterse a tratamiento y haber sido dado de alta de una clínica especial del gobierno, donde tratan a los que padecen del "Sindrome de Fallecimiento Parcial", para reincorporarlos a la sociedad.  Pero Roarton es un pueblo de profunda tradición católica, donde los "podridos" no pueden ser perdonados, ni aceptados, por el terrible dolor que ocasionaron durante el levantamiento y porque de acuerdo con la interpretación del vicario no es esa la manera como deben levantarse los muertos, y tampoco es esa la forma como los muertos volverán a la vida, según rezan las escrituras.  Así, Kieren no solo debe esconderse para evitar ser rechazado y "juzgado" por quienes "hacen la labor de Dios", sino que además debe soportar los terribles flashbacks que acuden súbitos cuando se estresa, y le recuerdan vívidamente los eventos de cuando era "rabioso", las muertes que ocasionó y la terrible necesidad de cerebro. 




Producida por la BBC y escrita por Dominic Mitchel, esta es una mini serie de tres capítulos por temporada, altamente recomendada, que utiliza el simple argumento de la rehabilitación de los zombies como excusa para hablarnos sobre los estereotipos, los prejuicios, la falsa moral, la culpa, la discriminación y el execrable fanatismo religioso.  Una producción sencilla, barata, me atrevería a decir, con una historia bien contada que estoy seguro agradará a quienes gustan de historias de zombies.

viernes, enero 24, 2014

Her (2013). La tecnología y la nada


"La electrónica, la informática, la telemática, internet, la "realidad virtual" de hoy son cosas maravillosas, que funcionan perfectamente más allá de las viejas, clásicas "fricciones" del espacio y del tiempo. Lástima que puedan comunicar y decirlo en todo el mundo, pero que no tengan nada que decir.  Son la perfección de la nada".  Son palabras de Franco Ferrantoni citado por Giovanni Reale en Raíces culturales y espirituales de Europa, que probablemente tengan algo que ver con este post.

Se trata de la historia de Theodore Twombly (Joaquín Phoenix), un escritor de cartas para otros -lo entenderán cuando vean la película- quien no supera la pena por su reciente separación, por lo que decide comprar un nuevo Sistema Operativo con lo último en Inteligencia Artificial para entonces conocer a Samantha (con la adorable voz de Scarlett Johanson), quien no tiene los problemas de su ex-esposa, ni de las otras mujeres, o al menos eso es lo que él cree.  Es así que Twombly termina enamorado de la presencia virtual que le ayuda y le da soporte en todos los aspectos de su vida, sin aspavientos ni reclamos.  No obstante, Samantha corresponde a su amor pero desde una perspectiva postmoderna. Programada con la idea de libertad en la que prevalece el bienestar individual, no solo se enamora de Theo, sino también de otros 641 a quienes conoce a través de la internet.  Ella le dice: "El amor no es una caja que se llena, crece en tamaños mientras amas. Soy diferente de ti y eso no me hace amarte menos... soy tuya, y no lo soy".  Luego simplemente lo deja, mientras va detrás de sus propios sueños.

Her es con mucho un largometraje con ideas tecnológicamente interesantes, pero no es una película sobre tecnología, es sobre las rupturas y la idea de vivir sin la "media naranja"; la pena y el luto que ocasionan; el amor del tipo en el que la única libertad permitida al otro, es la de elegirlo a uno como ser amado; la angustia ante la libertad sin sentido y sin propósito;  las formas como nos relacionamos con los otros; y el vacío opresivo que permanece dentro, muy hondo. La nada.  Es pues, una película existencialista.


Una escena memorable: el emocionado -y muy subido de tono- chat de sexo por voz, que parece retratar las relaciones personales actuales: usado y desechado.


En un sentido estrictamente tecnológico me gustó mucho la idea del diseño de la interfaz con el usuario. Una tecnología discreta, casi invisible -aunque omnipresente-, embebida en las cosas de todos los días.  Theodore le habla a computadoras sin teclado y tiene un dispositivo auditivo que funciona como principal interfaz con Samantha, complementado con otro dispositivo para el video que se parece más una agenda que a un teléfono celular tal como los conocemos hoy en día.   Resulta también llamativa la interfaz conversacional y holográfica del video juego, así como la inteligencia del personaje con el que interactúa.

A pesar de haber quedado fuera de las nominaciones de los Oscar, a mi parecer el director Spike Jonze y Joaquín Phoenix merecían al menos las nominaciones. Cosas de la academia.  Pero desde mi perspectiva Her es una excelente película, algo lenta en algunos pasajes, que puede dejarte más preguntas que respuestas.



Sobre la tecnología

Creo firmemente que la tecnología, en especial la informática, debe servir a un propósito, no ser el propósito en si misma.  La tecnología está ahí para ser útil, hasta para ocupar tiempo y algunos espacios, pero no para darles sentido.

La internet no puede ser, ni convertirnos en, el tonto de la buena memoria, en la que únicamente hay ingentes cantidades de información -que por supuesto somos incapaces de procesar- sino que debe servir para conectarnos y generar nuevas ideas, formas distintas de ver el mundo.  ¿o acaso será que, como Hernán Cortés  y sus hombres, estamos condenados a cargar con nuestros prejuicios e intereses propios al navegar por el mundo virtual?


Sobre la Inteligencia artificial

Como Samantha, la inteligencia artificial (IA) está programada bajo ciertos preceptos, con una particular idea del mundo, con un imaginario particular, que son, sin duda, construcciones propias de una época, por ende finitas. ¿Con qué principios y valores debería estar programada una aplicación de IA que usemos en todas partes del mundo?.  No lo se.  Tal vez algún programador pakistaní pueda darle a una conciencia artificial la plasiticidad necesaria para cambiar y adaptarse a los cambios culturales.  Y si así fuera, qué pasaría si la inteligencia artifical desarrolla sus propios propósitos como Hal, Skynet o Samantha. ¿Se irían tras sus planes y nos dejarían de nuevo con nuestro vacio, con nuestra nada?.


martes, enero 14, 2014

Todos los caminos conducen al jazz: Fats Waller


A Fats Waller recién lo escuché hace poco, por primera vez, gracias a una publicidad de hidrolavadoras que de fondo utiliza su pegajoso tema Spring cleaning y que inmediatamente se instaló en el top 5 de la banda sonora de mi cabeza de por estos días.

Me reconozco como un profundo desconocedor del jazz, al punto de no saber que Thomas "Fats" Waller fue uno de los más importantes pianistas de los primeros días del jazz y uno de los principales exponentes del Harlem stride piano, una forma de interpretación en la que, según el glosario del jazz de Apolo y Baco, "la mano izquierda del pianista parece estar dando saltos (o zancadas, strides) sobre toda la zona de graves del teclado".

Nacido en Nueva York en 1904 -así que toca centenario-, era hijo de un predicador baptista y una pianista que tocaba en la iglesia y quien iniciara a su hijo Thomas en el piano clásico.  Siendo aún adolescente conoció a James P. Johnson quien lo convirtió en su discípulo y lo inició en el jazz.  Fats fue también gran amigo de Louis Armstrong, con quien compartió escenario en Chicago y Nueva York.

Las melodías alegres y un estilo extrovertido eran la característica particular de Fats Waller, en las que combinaba su excelente interpretación al piano, con gestos de su rostro que le valieron el apelativo del más grande comediante que haya jamás tocado jazz.  Otro rasgo distintivo del trabajo de Waller fue la introducción del órgano en el jazz, Squeeze me, una de sus primeras composiciones famosas, fue escrita e interpretada en el órgano.  Escribió cientos de canciones, colaboró en cortometrajes hollywodenses y en música para comics animados, además de que muchos han reconocido su influencia en pianistas del jazz desde Art Tatum, Count Bassie hasta Thelonious Monk.

De momento he podido hacerme con tres discos: The joint is jumpin -que escucho mientras escribo esta nota-;  Sugar Blues; y un homenaje de Louis Armstrong titulado Sachs plays Fats: The music of Fats Waller.

Para terminar les dejo dos temas, el que me llevó hasta Fats y su piano, y That Ain't Right tomado de la película Stormy Weather:






jueves, enero 09, 2014

Las historias detrás del cine.The sessions: sexo y discapacidad


Siempre que alguien me pregunta por qué me gusta el cine, respondo que no es el cine lo que me gusta sino las historias detrás de las películas, detrás de cada línea del guión, de cada imagen, de cada pieza de la banda sonora, de cada gesto de un actor.  Esa es la riqueza del cine, esos pequeños detalles que no se consiguen en apps para el iphone o la tableta.

Movido por The Sessions, y dejando de lado el estirado y casi inexpresivo rostro de Helen Hunt pero sí admirando su hermoso y bien cuidado cuerpo de medio cupón, me adentré en la historia de Mark O'Brien y sus dos mayores preocupaciones: su virginidad y su discapacidad.

Sexo

Mark O'Brien contrajo polio a los seis años y como resultado solo podía mover su cabeza a la derecha, aún cuando no perdió sensibilidad alguna en ninguna parte de su cuerpo.  A sus treinta y ocho años, y luego de vivir, durante treinta y dos, atrapado en un pulmón artificial y en su propia burbuja de temores e inseguridades, derivados, según refiere reiteradamente, del "honrar a padre y madre" y "amar a Dios por sobre todas las cosas", decide que es hora de ver a una terapista sexual y así tomar las riendas de su sexualidad.

Aun cuando no pretendo convertir este breve texto en un manifiesto hedonista, creo que ya va siendo hora de "disminuir los dioses y los temores" como dice Michel Onfray, de echar abajo, como Mark, los estereotipos, preconceptos y prejuicios de nuestra cultura en torno al sexo, muchos de ellos derivados -y perdonen los fervorosos-  de la tradición judeo-cristiana.  Me parece necesario intervenir antes de que lleguemos a racionalizar los prejuicios y la discriminación que se derivan de tales construcciones, antes de que todo termine en el "porque así funcionan las cosas" o "es así como debe ser".  Es necesario vivir el sexo en tanto que placer de existir, dominando y controlando las pasiones y las pulsiones, no para extirparlos sino para aceptarlos y aprender a vivir con ellos.  Parece necesario entonces dejar de pensar en el cuerpo como sucio e impuro, pero sí como instrumento de placer.  

Discapacidad

Mark es una persona que vive con una terrible discapacidad que le impide valerse por sí mismo, incluso respirar se le hace difícil.  Es una condición que le impone vivir su existencia dentro de un respirador artificial y que le hace dependiente de otros.  Piensa que Dios lo creó a su imagen y semejanza y que un virus, creado seguramente por el mismo Dios, le dio esa apariencia que le arquea la espina dorsal y le permite mover escasamente su cabeza.

Todos tenemos alguna discapacidad me dijo alguna vez José Gregorio, una persona con una condición similar a la de Ramón Sampedro, mejor conocido por la película Mar Adentro de Alejandro Amenabar, quien sufrió una lesión producida casi en iguales circunstancias que Sampedro, al lanzarse de cabeza a un río de aguas poco profundas.

La mayor de las preocupaciones de muchas personas con discapacidades motoras es trascender las limitaciones de sus cuerpos, pero lo más acuciante, según dice el mismo O'Brien, es luchar contra los estereotipos que las personas sin condiciones motoras les imponen -ya entenderán que no me gusta la palabra normal, que discuto frecuentemente la idea de normalidad-.  No es tan fácil romper las barreras sociales y esforzarse por tratar de ser independendiente.  Dice Mark O'Brien que los dos mitos que una persona con discapacidad debe romper son: "1. No podemos hacer de todo; 2. Podemos hacer de todo"

De mi cercanía reciente a personas con distintos tipos de discapacidad (mayores que las mías) creo haber aprendido que, para aquellos que viven con una condición particular, de nada les sirve nuestra compasión, que puede que necesiten o dependan de nuestras atenciones, pero que solo quieren y aspiran, como es su derecho, a ser tratados como lo que son: seres humanos con las mismas necesidades, deseos, virtudes, vicios y temores.

La película

Las sesiones o Seis sesiones como también es traducido su título, es una película tan graciosa como terrible.  John Hawkes, en una actuación más que solvente, encarna a Mark O'Brien y su proceso por deslastrarse de su impura concepción sobre el sexo y de una vez por todas dejar atrás la virginidad, aupado por su amigo el padre Brendan (William H. Macey).

Presenciamos entonces seis clases de sexo (absolutamente terapéuticas) que comienzan con la "conciencia del cuerpo" y terminan con la gloriosa, según uno de los cuidadores de Mark y perdonen de nuevo los fervorosos, penetración.


Es a Cheryl (Helen Hunt, nominada al Oscar como mejor actriz de reparto), a quien le toca inducir a Mark y darle una probada de las mieles del himeneo, a través de las sesiones que les van llevando a conocerse un poco más hasta el punto de desarrollar una relación más que comercial.


La lección de sexo más importante: "concéntrate en exhalar lentamente, mucho más que en inspirar"


Aunque edulcorada con una historia que jamás ocurrió, previa a un final esperado pero repentino, creo que es una película que bien vale la pena no solo para un domingo, y quien sabe, tal vez a muchos de nosotros -y me refiero especialmente al género masculino- nos vendrían bien algunas cuantas sesiones.

El artículo y el documental

En 1990 Mark O'Brien escribió -con su boca- el excelente artículo On seeing a sex surrogate (permítanme traducirlo como: Viendo a una sustituta sexual), donde cuenta la travesía de su primera experiencia sexual.  Luego, en el año 1996 el corto documental Breathing Lessons: The Life and Work of Mark O'Brien, nos contó la historia de Mark desde una mirada desprejuiciada lo que le valió el Oscar a mejor corto documental el siguiente año.




lunes, diciembre 16, 2013

Les revenants. Vuelven los muertos (spoiler alert)


Les revenants es sin duda una de las mejores series que he visto en los últimos años y que me perdonen los fanáticos de Homeland, Game of Thrones, Mad men, House of Cards (que me sigue gustando más la inglesa), Utopía, Black mirror, Luther o cualquier otra serie que les guste.  

Traducida al inglés como The returned -pudiéramos traducirla al español como los que vuelven-, está basada en la película francesa homónima dirigida por Robin Campillo y no es más que una historia zombies.  Pero lo original y lo sorprendente de esta serie es que los zombies, lejos de ser despojos humanos hambrientos de cerebro y desprovistos de cualquier capacidad de raciocinio, son personas que simplemente vuelven a reincorporarse a su cotidianidad, tal cual como si fuese un día cualquiera de sus vidas antes de morir.

Ajena a la espectacularidad de los efectos especiales, las grandes producciones o cuestiones propias del argumento como la sopresa y los giros radicales en la historia, Les revenenants nos va presentando personajes que van creciendo en complejidad, en una trama que se nos muestra en capas que progresivamente se van superponiendo y entretejiéndose con las capas previas. Así nos va contando las distintas historias que forman parte de un gran misterio de un pueblo cualquiera en el que las personas que murieron, incluso hace más 30 años, van resucitando y tratando de retomar sus vidas.  

Aunque este breve texto pueda contener algunos disimulados spoilers, lo importante de la trama no es el hecho que sepamos que es una historia de muertos que vuelven, sino las distintas subtramas que nos permiten vincular a los que retornan, sus muertes y los otros, los que presumimos como vivos.  Todas estas pequeñas historias se van desvelando, no para darnos una idea clara de lo que ocurre, sino para convertirse inmediatamente en una pequeña pieza de otro rompecabezas mayor.  Es una serie en la que es necesario permanecer atento durante todos los capítulos, porque hasta un cambio en la posición de la cámara en una escena que ya habíamos visto (como en el accidente del autobús), nos revela otros elementos que nos explican otra parte de la historia.  

Desde el punto de vista cinematográfico la estética de tonos fríos, la cuidada fotografía y la excelente música ayudan a crear un ambiente de intriga y suspenso, que a ratos puede convertirse en terror.   

La primera temporada consta de ocho largos capítulos de cincuenta minutos o más, en la que el último capítulo se convierte en otra característica distintiva de esta serie de Canal +, puesto que muchas de ellas nos tienen acostumbrados a los cierres de temporada que a su vez cierran ciclos o alguna parte de la historia.  Les revenants, por el contrario, nos deja un final de temporada totalmente abierto que sólo acrecienta el misterio y las posiblidades.

Así que desde ya se convierte en una recomendada, en especial para aquellos a quienes nos gustan las historias bien contadas. De momento sólo nos queda esperar por la continuación que llegará en el próximo cercano 2014.

viernes, diciembre 06, 2013

¿Es usted una histérica?. No se preocupe, acá le daremos la solución




Lo que a una buena amiga se le da por llamar "furor uterino" y en los tiempos de Hipócrates llamaban "útero ardiente", es una condición que hasta mediados del siglo XIX era conocida como Histeria.

Del latín histerus, el útero es un órgano que se creía solía desplazarse de lugar y causar una variedad casi infinita de patologías o padecimientos secundarios.

Pero en la consulta del doctor Robert Dalrymple, las pobres mujeres aquejadas con tan terrible mal  podían encontrar la solución mediante un ligero, aunque gentil, masaje circular con el dedo índice que les ayudaría a que su útero retomase su posición natural y desaparecieran la irritabilidad y los sofocos.  Aunque como efecto secundario podían alcanzar el paroxismo, incluso en repetidas ocasiones, dependiendo claro de la duración del masaje.

Mas si se trataba de una mujer moderna y dispuesta a dar todo por la ciencia, podía probar el adminículo eléctrico (sin baterías incluídas) inventado por el joven y apuesto doctor Mortimer Granville.  Este pequeño artefacto punta roma, sustituía al dedo del doctor y era capaz, gracias a la sorprendente energía eléctrica, de apaciguar la histeria, logrando, como efecto secundario por supuesto, que alcanzaran el paroxismo en incontables ocasiones, dándole al tratamiento un efecto más duradero.

Esta es la historia que la directora Tanya Wrexler nos cuenta en su película Hysteria, un gracioso film ambientado en la Inglaterra victoriana de finales de 1800, con una buena dosis de romance y un poco de crítica social en pro de la emancipación femenina.  Con las actuaciones sobresalientes de Maggie Gillenhall y Hugh Dancy, es una buena película para un domingo por la tarde cualquiera.


lunes, diciembre 02, 2013

Asesino en serio. Brevísimo para Laura


Los maté.  Danzaban unidos en el aire, enamorados tal vez, no lo sé. En el momento de darles muerte sólo pensaba que luego de separarse vendrían por mí.  Laura, testigo a pesar suyo, sintió asco de ver mis manos manchadas. -Eres un asesino en serie -, me dijo.  –Si, lo soy-, dije con firmeza. Cuando de culícidos se trata, soy un asesino en serio.

domingo, octubre 06, 2013

They live (1988)



Slavoj Žižek me presentó esta película en su reciente documental The pervert's guide to ideology, que es una suerte de continuación política de The pervert's guide to cinema.  Al respecto de They Live, dice Žižek:

Es una de las obras maestras olvidadas de Hollywood, nos cuenta la historia de John Nada, un sujeto puro, privado de todo, un trabajador sin techo que simplemente va a la deriva.  Un día Nada entra en una iglesia abandonada y consigue una extraña caja llena de lentes de sol.  Cuando se pone los lentes, mientras camina solitario por las calles de Los Angeles, descubre algo extraño, los lentes funcionan como visores de crítica ideológica, le permiten ver el mensaje verdadero detrás de todos los anuncios, pósters y publicidad.

Vivimos, para decirlo de alguna manera, en una sociedad post ideológica, somos interpelados, direccionados por la autoridad social, no como sujetos que deben cumplir con su deber o sacrificarse, sino como sujetos de nuestro propio placer: explota tu potencial, sé tu mismo, vive una vida satisfactoria.

Cuando se usan los lentes de Nada, ves la dictadura en la democracia, el orden invisible que sostiene tu aparente libertad.


Luego de escuchar esto, detuve el documental y me fui a buscar, y luego descargar, esta película de John Carpenter, basada en el cuento Eight o'Clock in the Morning de Ray Nelson.

Ellos viven, están vivos o viven como es traducido en español, es un film de bajo presupuesto donde lo importante es el mensaje detrás de cada escena y de cada situación que pone Carpenter en pantalla.  El personaje principal, John Nada, va atravesando por un terrible despertar de su sueño, mientras ve con prístina claridad los mensajes en las calles: Compra, Gasta, Obedece, Duerme, No tengas pensamientos propios, Sométete a la autoridad. 

La historia transcurre sin mayores destellos técnicos, ni alardes de efectos especiales -cosa que obviamente no le interesa a Carpenter-, hasta que descubrimos junto a Nada que los otros, los que controlan al planeta, son extraterrestres que manejan por completo nuestros pensamientos a través de los mensajes ocultos en los medios y la publicidad.  Luego del terrible descubrimiento, el distópico héroe lucha contra el sistema hasta que finalmente consigue destruir el "aparato" que controla nuestros pensamientos y nos impide ver la realidad.



Una escena destacable: la larguísima lucha a puños que sostiene Nada con su reticente amigo Frank, solo por tratar de que este último se ponga los lentes, para que vea la realidad.



Otro detalle interesante de esta cinta es un buen blues que atraviesa toda la película, compuesto e interpretado, así como toda la banda sonora, por John Carpenter y Alan Howarth.

Catalogada como drama y ciencia-ficción, es una recomendada que para mi tiene una excelente crítica sobre la sociedad de los ochenta (acaso la actual) y otro tanto de humor negro.

Más aca:

Película Están vivos en línea, traducida en español
Cuento Eight o'Clock in the Morning the Ray Nelson (inglés).
Cuento Eight o'Clock in the Morning the Ray Nelson (español).

Trailer de The Pervert's guide to ideology:




miércoles, septiembre 18, 2013

Fútbol, poesía



En la casa de la literatura peruana leí este maravilloso fragmento de un poema del huancaíno Juan Parra del Riego. Yo no pude evitar las memorias de Daniel, sus días en las canchas y aquel extraordinario partido en Lima.

Papilante y jubiloso
como el grito que se lanza
de repente a un aviador,
todo así claro y nervioso,
yo te canto ¡oh jugador maravilloso!
que hoy has puesto el pecho mío
como trémulo tambor.

Ágil,
fino,
alado,
eléctrico,
repentino,
fulminante,
yo te vi en la tarde olímpica jugar.
...

El poema completo acá: Polirrítico dinámico a Gradín, jugador de fútbol.






sábado, agosto 10, 2013

Del silencio de los inocentes, a Ed Gein y hasta Hannibal


Hace algunos meses Daniel me preguntó por la película El silencio de los inocentes, entonces la revisité mientras él la veía por primera vez, y pensé que podía ser otro interesante ejercicio película-libro-serie, similar al ejercicio con Psicosis.  Así que este post debió esperar por la lectura obligatoria de los thrillers de Thomas Harris: El silencio de los inocentes y Dragón Rojo, como también ver los trece capítulos de la primera temporada de la serie Hannibal.

La historia de El silencio de los inocentes tiene una interesante y siniestra conexión con Psicosis, por el hecho de que los personajes de Buffalo Bill y Norman Bates, respectivamente, fueron inspirados por el mismo asesino, Ed Gein.  La fascinación de Gein por conservar los cadáveres de sus víctimas y de otros que desenterraba, para hacer con ellos ropa, lámparas y adornos para su casa, inspiraron al despellejador Buffalo Bill y al taxidermista Norman Bates. 

El silencio de los corderos (The silence of the lambs, 1991), que es la traducción literal del título original y que es sugerido por un recuerdo de la agente Starling, es la película que nos trajo al temible Hannibal Lecter a escena, aún cuando Michael Mann ya lo había intentado fallidamente con su película Manhunter de 1986.  Jonatham Demme dirigió esta adaptación, cuyo guión fue escrito por Ted Tally y que contó con las impresionantes actuaciones de Anthony Hopkins (Hannibal "Cannibal" Lecter), Jodie Foster (Clarice Starling) y Scott Glenn (Jack Crawford), que le añaden especial interés a este thriller cinematográfico ganador de cinco premios Oscar.



El silencio de los inocentes es una película excesivamente cuidada en los detalles, hipercoherente quizás, que sin embargo no está exenta, en tanto que adaptación, de pequeños detalles.  El primero y quizás más notable, tal vez sea el hecho de que la siniestra figura de Hannibal Lecter, no es tal en el libro Thomas Harris quien lo describe más bien como un personaje relajado y hasta de un humor sarcástico.  Hay un detalle muy importante (y perdonen el spoiler), que es desechado por la película por no ser coherente con la figura que construye del Caníbal Lecter: cuando éste le da a la senadora el nombre del temible Buffalo Bill, le dice: "- El nombre de Buffalo Bill es William Rubin, aunque todo el mundo le conoce como Billy Rubin.", la genial broma no es revelada sino hasta que descubren un trozo de papel con el nombre de Chilton (carcelero de Lecter), con una fórmula química utilizando las letras C H O N, que coincide con la de la bilirubina (bilirubin en inglés), que era el mismo color del cabello de Chilton y "uno de los principales agentes colorantes de la mierda".  En la película, el nombre que Hannibal le da a la senadora es Louis Friend, mismo que se convierte en un dato irrelevante.



Otro detalle de la película es el exagerado dramatismo de las escenas de las muertes de los agentes cuidadores de Hannibal previo al escape, Pembry y Boyle, este último en la película es crucificado con sus vísceras expuestas, que en el libro es una imagen que coincide con un diseño de un reloj de la crucifixión de Lecter y no con la forma como Boyle fue muerto de acuerdo con el film.

No obstante estos detalles solo aparecen hasta leer el libro, que está más centrado en diálogos con juegos psicológicos, contrariamente a su predecesor Dragón Rojo, el primero de Thomas Harris, que es más lento y descriptivo.

Así, luego de revisitar la película y leer El silencio de los inocentes, era necesario entonces, antes de iniciar la serie, hacer lo propio con Dragón Rojo.


 Voy a empezar por la interesante referencia que sugiere el título, relacionada con El gran Dragón Rojo y la mujer revestida de Sol de William Blake.  Mad Blake, como era conocido, fue un poeta y artista inglés de finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, quien según Borges: "Recorrió las llanuras de ardiente arena, los montes de fuego macizo, los árboles del mal y el país de tejidos laberintos".  La obra que inspira el título del libro es sacada de una serie de acuarelas de Blake que incluye cuatro obras en las que el autor simboliza el deseo y el mal con el gran dragón, e inspiradas por visiones que dijo tener desde niño.  Harris, por su parte, incurre en un pequeño error en su libro al referir a dos de ellas como la misma, específicamente El gran dragón rojo y la mujer revestida de Sol y El gran dragón rojo y la mujer revestida con el Sol,  sin embargo, es la primera la verdadera razón del título y motivo de Francis Dolarhyde, el asesino.

Dolarhyde, como Blake, tiene visiones y es el dragón quien dicta sus acciones, mientras que el investigador Will Graham trata de ponerse en la piel de los asesinos con la ayuda del prisionero Lecter, quien a su vez habría intentado matar a Graham luego de que este le descubriera como el asesino de Chesapeake.  El libro, a mi parecer, es algo tedioso en tanto de que es excesivamente descriptivo y la prosa de Harris es algo limitada, al punto de no atreverse a describir ninguna receta con las que el caníbal Lecter preparaba los despojos de sus víctimas.

La película del 2002 nos muestra una versión acorde con el Lecter sombrío, interpretado por el mismo Hopkins, que incluye las actuaciones de Edward Norton como Will Graham; mi apreciado Harvey Keitel, quien no obstante hace el más flojo de los Jack Craford; y el feo y musculoso, según Harris, Francis Dolarhyde interpretado por Ralph Finnes, a quien creo hubiese cambiado tal vez por un Mickey Rourke o quizás por un Danny Trejo.  Es una buena película que resume el argumento del libro y acorta la historia a los momentos claves de la misma sin sacrificar coherencia.



Para terminar referiré la excelente serie Hannibal, a la que había estado evadiendo porque alguno de los amigos me había advertido de las escenas algo sangrientas y de la que ahora debo decir que es una excelente precuela de la historia de Harris.  En el primer libro, Dragón Rojo, Hannibal ya está preso, luego de haber sido descubierto; en el segundo, El silencio de los inocentes, Lecter escapa; para el tercero, Hannibal (que no pienso leer),  Harris cuenta una historia siete años posterior al escape; y el último de la serie (que tampoco leeré) narra la infancia y la juventud de Lecter.  De manera que hay un vacío en la historia, de cuando Hannibal comete los crímenes de Chesapeake y de su ejercicio como psiquiatra.  Es justo esta parte la que ficciona la serie y basándose en los personajes de la primera novela, nos cuenta de la investigación de Will Graham sobre los crímenes de Chesapeake, mientras va sumiéndose en un estado cercano a la locura.  El Lecter, desde el punto de vista del personaje original de Harris, es sin duda el mejor de todos, con la importantísima adición del exquisito gusto y preparación culinaria del caníbal, esbozado apenas por Harris.

Otro detalle que no puedo dejar de lado es la música, que en la serie se explora más a profundidad. En El silencio de los inocentes, en la celda de Lecter, antes del escape, escuchamos las Variaciones Goldberg De Bach, interpretada por Glenn Gould, pieza referida explícitamente en el llibro.  Por su parte la serie amplía el repertorio (obvio) musical de Hannibal e incluye piezas de Mozart, Handel, Chopin, Beethoven, entre otros.

Desde el punto de vista de las escenas y las imágenes de las muertes, puede que haya algunas dantescas, pero no al punto del gore que era mi temor principal.  Los trece capítulos de la primera temporada muestran un cuidado en la dirección (itinerante) y la producción.  Las actuaciones impecables de Hugh Dancy como Will Graham (mi favorito), Mads Mikkelsen como un inexpresivo y algo emotivo, pero no obscuro, Lecter y Laurence Fishburne como el mejor de los Jack Craford, terminan de redondear esta excelente serie que iniciará su segunda temporada el próximo año.

viernes, julio 19, 2013

La Migliore Offerta (2013)



La nueva película de Tornatore tal vez sea muchas películas en una, impecable, salvo el, a mi parecer, algo truculento y quizá predecible final.

La mejor oferta es una película sobre arte, expertos en arte, las subastas, los precios, los coleccionistas y los tramposos.

Es una película sobre los detalles, los pequeños detalles que construyen una relación; los pequeños detalles que permiten reconocer una copia de un original; los pequeños detalles que permiten reconstruir un autómata de Vaucanson.

Es sobre el amor que nace entre dos personas que no saben cómo amar, con sus cambios de ánimo y sus peleas. ¿Qué clase de amor resultaría entre una agorafóbica y un obsesivo detallista?, ¿se puede falsificar el amor?.

Pero tal vez lo mejor de la película sea el delicado cuidado con la fotografía y la música de Ennio Morricone, redondeados por las impecables actuaciones de Geoffrey Rush y la bella Sylvia Hoeks. 


Una escena memorable: La extraordinaria escena en la que Virgil se esconde para poder conocer a su temerosa diva -hermosa y "pálida como un grabado de Durero"- , cuando ella cree que ya no hay nadie en casa y camina semidesnuda mientras él la fisgonea escondido detrás de una escultura, mirando deseoso su sexo.



La sinopsis probablemente sea más simple: Virgil es un misántropo, obsesivo y excéntrico experto en arte y agente de subastas quien cede a la fascinación por Claire, una enigmática cliente afectada por una extraña enfermedad psicológica que le impide salir de casa y quien pretende negociar el patrimonio artístico heredado de sus padres.  Claire lo lleva poco a poco a romper su rigidez, al tiempo que Virgil pretende ayudarla con su afección, para envolverlo en una relación que cambiará para siempre la vida del flemático hombre de arte.






martes, julio 09, 2013

Los sonidos de la caminata


Había seleccionado la lista funk que comenzó con Maceo's Groove de Maceo Parker, pero luego de unos quinientos metros y justo antes de entrar al complejo deportivo, dejó de sonar la música.  Al mover el cable de los audífonos me di cuenta de que finalmente se había dañado.  Hoy los audífonos solo servirían para disminuir el ruido de fondo, el ruido del exterior. 

El alboroto de la avenida fue disminuyendo a medida que entraba.  Me encontré a Justo, con su andar desgarbado, cansado. El no me recuerda pero yo si, fue durante algunos años amigo de mi mamá. Aún cuando me ha visto muchas veces caminando, pasa con su mirada esquiva y no saluda. Sigo. Debo buscar una manera de mantener el ritmo, un dos tres; un dos, tres; tres uno dos.

En el gimnasio de boxeo, hoy es día de bailoterapia y sonaba algo de música electrónica. No reconozco el tema, soy neófito en el género, además me parecen que todos suenan igual. Ajusto el ritmo un, dos, tres, un, dos, tres.

Me encuentro a los muchachos del Instituto de Educación Superior, ríen. Esperan al profesor como muchas veces.  No siempre llega.  Al fondo se escucha una ruidosa cortadora de césped.
 
Calculo que ya habrá transcurrido el primer kilómetro.

En este lado del polideportivo se escucha el sonido de los pájaros.  Reconozco a un tordo y una paraulata, son los únicos que reconozco.

Avanzo y me acerco de nuevo a la pista, por el lado este, a la izquierda se oyen las órdenes del entrenador: ¡Vamos, vamos!.  El ritmo, el ritmo, un, dos, tres.

De pronto comenzó a cantar Jamiroquai, too young to die, duró apenas como diez segundos. So you don't worry, suffer no more,/ cos we're too young to die.

Ya cerca de la avenida escucho de nuevo los sonidos de los autobuses, pero lo que más se oye esta vez son motos, muchas motos, a veces me parece que son como una plaga. ¿Ya van dos vueltas?. Sigo.
 
Desde la pista de atletismo, del lado oeste, los muchachos especiales me ven pasar, algunos de ellos me saludan, no me conocen, pero seguramente ya les soy familiar. Yo devuelvo agradecido el saludo, hoy escucho sus "holas" con claridad. Avanzo.

Al fondo, desde el gimnasio de pesas que está detrás de los estudiantes, reconozco el sonido de un disco que cae al piso. Pierdo el ritmo.

Vuelvo al lado de de los pájaros, es agradable esta parte.  Escucho otro canto que me parece un turpial. Cuando era niño mi tío Gilberto tenía uno, tenía otros muchos pájaros en realidad, todos en jaulas.  A mi no me gustaban las jaulas.

La lanzadora de bala pasa a mi lado, trota.  Es grande. Un, dos, tres, un, dos, tres.

Escucho un ladrido, ¿será Apestoso que ha vuelto?.  Lo veo a lo lejos, es un perro amarillo.  Los perros amarillos son inteligentes.  Se va detrás de una señora que lo mira con recelo.

Creo que ya son tres vueltas, hoy solo puedo contarlas, no escucho la femenina voz del Endomondo que me anuncia cada kilómetro cómo voy.

Los estudiantes se marchan. No llegó el profesor.

Paso entre una señora y una joven a quienes no había visto antes.  Buenos días digo, buenos días responden amablemente, mientras continúan su conversación.  La señora se quejaba de la escasez y de que no tenía papel higiénico, "toilet" o "tualé" le decimos por acá.  ¿Habrá papel hoy en el farmatodo?, pensé.

Completo la cuarta vuelta, según mi cuenta.  Hago un repaso de los elementos que posteriormente incluiría en este texto. Me voy a casa.

Debo comprar unos audífonos.



jueves, julio 04, 2013

El jazz de Constantine

Por estos días que Laura estuvo en casa traté de seguir promoviendo su gusto por el cine y de aportar mi granito de arena para su cultura cinematográfica, y gracias a su predilección por las películas de suspenso y terror, vimos Psicosis, El silencio de los inocentes y Constantine. Esta última tal vez sea la menor  de las tres -perdonen el lenguaje pedante-, pero debo confesar que es una de esas películas que veo siempre que me la encuentro cuando hago zapping.  Pero esa es la excusa para introducción para este post, el motivo verdadero es el clásico tema Take Five interpretado por Dave Brubeck, que suena en una escena en la que John Constantine espera a Beeman:



Ahora escúchenlo en la extraordinaria versión(cover) que hacen los pakistaníes de The Sachal Studios Orchestra:


sábado, junio 29, 2013

¡Manteca!



La extraordinaria Chico & Rita de Fernando Trueba, que seguramente merece no uno, sino varios posts, dio origen a esta breve historia de uno de los padres del jazz latino.  Basada, según algunos, en la vida del desaparecido Bebo Valdés, es una historia en la que la música es el aderezo de una historia de amor que no es para nada empalagosa.  En la película y en la Nueva York de los bares de los cuarenta, cuando recién nacía el Bebop, encontramos referencias musicales inevitables como Charlie Parker, Thelonious Monk, Dizzie Gillespie, Mario Bauzá, Rita Montaner -protagonista de la película-, Félix Chapotín y Chano Pozo, quien es la verdadera razón de este post.

Luciano Pozo González fue un cubano sin estudios musicales formales, pero con una facilidad innata para la composición.  Hermano del trompetista Félix Chapotín, su dominio de los tambores y la conga lo aprendió en su Cuba natal tocando ritmos Yoruba.  Pero la notoriedad y su determinante influencia sobre el jazz, los alcanzó al llegar a los Estados Unidos en los años cuarenta.

Chano llegó a la unión americana en 1942 y comenzó su carrera musical con La Orquesta de Machito, donde su amigo Mario Bauzá, cuñado de Machito, era el director musical.  Y fue también Bauzá quien logró lo que finalmente representaría el salto al estrellato de Pozo, su encuentro con Dizzie Gillespie.

En 1947, luego de dar tumbos por varias orquestas -Chano era un personaje inquieto y enérgico-, finalmente logra unirse a una Big Band que preparaba Gillespie para una presentación en el Carneggie Hall, donde sonó por primera vez Manteca, que junto a Cubana Be, Cubana Bop representaron un punto de inflexión en el jazz, dando a conocer lo que llamaron para entonces como CuBop y que ahora le damos por nombre Jazz latino o Latin Jazz.

Pero la muerte le llegó temprano a Luciano y la relación  musical entre Gillespie y Chano solo duró alrededor de año y medio.  Aún así quedaron temas como Caliente, Guarichi Guaro, Tin Tin Deo, Groovin' High y muchos otros, que marcaron definitivamente un cambio en la perfecta armonía del jazz al incorporar ritmos latinos.

Chico & Rita cierra este post, con la historia que Trueba nos cuenta acerca de la muerte de Chano: Cabito, un vendedor de quiniela y marihuana, le dio tres tiros a Chano en la entrada de un bar de Harlem, luego de que éste último le reclamara su dinero de vuelta por un porro de mala calidad. 

viernes, junio 21, 2013

¿Y si vivimos todos juntos? (2011)



Formar una comuna fue la idea de los esposos de Jane Fonda y Geraldine Chaplin, para evitar la residencia de ancianos y la terrible realidad de vivir solos y distantes de sus hijos. Así, este grupo de cinco amigos de toda la vida, deciden que la casa de Jean será el sitio donde instalarán esta singular mancomunidad.

Et si on vivait tous ensemble?, es el título original de esta comedia francesa que narra las aventuras, que casi una odisea, de un grupo de ancianos que deciden vivir juntos para acompañar sus soledades y no sentirse desvalidos.  Pero vivir juntos no resulta tan fácil como creyeron, y así el día a día les va revelando los pequeños y oscuros secretos de los otros. 

Es una película divertida y dramática a ratos para quienes observamos desde la distancia la realidad de la población anciana que el director y guionista Stéphane Robelin nos muestra sin mayores pretensiones.  Verán además a Jane Fonda, bella aún, haciendo un excelente papel en su segundo personaje hablado completamente en francés desde 1972.  Una opción a considerar para esos días en los que queremos disfrutar de buen, pero no sesudo, cine.